2.1.15

Padura: "Siento que hemos salido de una pesadilla"

Leonardo Padura ve el restablecimiento de relaciones entre EE.UU. y su país como el fin de una “pesadilla” y una luz al final del túnel que da paso a la esperanza pero advierte de que ese histórico acuerdo no es la “varita mágica” para solucionar todos los problemas de la isla

Leonardo Padura Fuentes, autor de El hombre que amaba los perros. /Cuba Contemporánea./larepublica.ec
“Yo siento como que hemos salido de una pesadilla, como que hemos salido de un túnel y empieza a verse una luz”, afirmó Padura (La Habana, 1955) en entrevista con Efe en su casa del habanero barrio de Mantilla.
A Padura la noticia del 17 de diciembre que puso fin a más de 50 años de enemistad con Estados Unidos le sorprendió en el mismo día que escribía las primeras palabras de su próxima novela: cuenta que cuando oyó al presidente Raúl Castro decir que se restablecían las relaciones no pudo reprimir la expresión con la que reaccionaron la mayoría de sus compatriotas: “¡Coñoó!”.
“Me salió del alma. Lucía (su esposa) empezó a llorar. Yo caí en estado de conmoción y Lucía en estado de emoción. Era algo que de alguna forma pensábamos que no iba a ocurrir, que no lo íbamos a ver”, explica el autor de “El hombre que amaba a los perros”.
Prefiere no abundar en especulaciones sobre el futuro pero Padura tiene la esperanza de que “va a ser mejor, porque la gente en Cuba se lo merece” y cree que los primeros impactos se notarán en la economía sobre todo con el aumento de visitantes estadounidenses.
“El turista norteamericano, a diferencia de otros de otras partes del mundo, es un turista que tiene un 15 % en su mente: ese 15 % es la propina. Y por eso lo consideran el mejor cliente del mundo”, bromea el escritor cubano.
Considera que esa llegada de más estadounidenses a Cuba movilizará dinero no solo en los circuitos turísticos oficiales sino en los negocios privados que ya existen en el país relacionados con la hostelería y el hospedaje y que han surgido a partir de las reformas emprendidas en el mandato de Raúl Castro.
Eso sin olvidar las posibilidades para la inversión extranjera, condicionada por un embargo económico que se mantiene todavía pero que, según Padura, se queda “en el esqueleto” con las medidas ya anunciadas por Barack Obama.
Uno de sus anhelos es que el acercamiento con Washington mejore las telecomunicaciones y el acceso a internet: “quien no vive en Cuba no se puede imaginar las dificultades que tenemos para conseguir información y poder trabajar”, en un país donde la mayor parte de los ciudadanos no puede conectarse a internet en casa y los pocos que lo hacen batallan con tecnología antigua, lenta y cara.
Por cambiar, Cuba va a tener que cambiar hasta la retórica que ha empleado durante décadas para referirse a su poderoso vecino, recuerda Padura: “ver a Raúl Castro agradecer en un discurso en dos ocasiones al presidente de Estados Unidos por lo que ha ocurrido o reconocer su disposición para tomar estas medidas es algo que resulta inédito en los más de 50 años de revolución cubana”.
“Tiene que cambiar desde la retórica hasta la manera de entender cómo relacionarse con un país con el que seguirá habiendo diferencias durante mucho tiempo, pero con el que (Cuba) debe convivir. Y es preferible convivir”, señaló.
No obstante, Padura advierte que no se puede ver la normalización de relaciones con EE.UU. como “la varita mágica” que resolverá los problemas de Cuba, donde el propio Raúl Castro reconoce que la gran asignatura pendiente es la economía.
“Es cierto que (muchos de los problemas) pueden tener relación con el embargo, pero hay otros que se deben a ineficiencias, problemas estructurales, conceptuales o mentales (…) Hasta que la economía cubana no logre un funcionamiento eficiente no se van a resolver muchos de los problemas que tenemos”, dijo el escritor, quien considera “esencial” solucionar el problema de los bajos salarios.
Sobre las posibilidades de que esta etapa propicie una mayor apertura social y política en la isla, Padura cree que “habrá que ver cómo se desenvuelven las cosas” en Cuba hacia “una sociedad mucho más abierta y participativa”, con independencia del acercamiento con Estados Unidos.
“Por muchos años en Cuba se promovió la unanimidad como única alternativa. En los últimos años se ha abierto la posibilidad de la pluralidad. Si bien eso no se ha concretado en la existencia de partidos políticos (…), sí ha significado la posibilidad de comenzar establecer puntos de vista diferentes sin que eso signifique ser un opositor. Es muy importante entender eso y ponerlo en práctica”.
Y preguntado qué piensa del deshielo con Estados Unidos Mario Conde, el ficticio policía cubano que es su personaje literario más conocido, Padura cree que opina como él: “tiene el mismo sentimiento de esperanza en que las cosas mejoren para él, para sus amigos y para la calidad del ron que bebe”, señala el escritor.

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